31 de julio de 2015

Ese pájaro entrañable: frailecillo, lundi o puffin


De todos los pájaros que vi en Islandia, me quedo con el frailecillo, o lundi (en islandés) o puffin (inglés) (Fratercula arctica) Y esto porque es un ave entrañable, de la que te puedes enamorar y pasar horas contemplando. Pasa la mayor parte del año en el mar, reposando en la superficie, formando grandes balsas de pájaros y solo va a tierra, al mismo lugar donde nació, a las colonias de cría. En Islandia se concentra la mayor población mundial (60%) y por eso es fácil verlos en época cálida, de mayo-junio hasta agosto, ya en agosto se despiden de las costas hasta el año siguiente.
Era tal la ilusión que tenía de verlos, que los primeros que vi en los acantilados de Vik, al sur de Islandia, me supieron a poco. Llovía intensamente, y por encima de las columnas de basalto, allí donde había algo de hierba vi entre los fúlmares, a tres de ellos, apenas había luz y enseguida, como atraídos por el mar, se lanzaron a volar rápidamente y desparecieron de mi vista, en la lejanía sobre las aguas se veían muchos puntos negros, ese parecía ser el destino.

Otro día llegué a Djúpivogur, de donde salían barcos para ir a la isla de Papey, donde también se concentran colonias de frailecillos, pero llegué tarde para coger el barco y me dijo quien llevaba la oficina de turismo que igual recorría toda la isla y no los llegaba a ver. Que para asegurarse había que acercarse a alguna isla. Así que nuevamente a esperar. Se sucedían los días de recorrido por la isla, pero ni rastro de los frailecillos. 

Una vez entré en los fiordos occidentales, el paisaje se tornó más salvaje si cabe, y aquí en la localidad de Drangsnes salía un barco hacia la isla de Grímsey. Así que esta vez sí, la isla estaba llena de frailecillos y también de otras aves, sobre todo de eider. Pude verlos muy cerca, estar quieta sobre la hierba y observar sus movimientos, cómo alzan el vuelo rápidamente y resulta imposible tomar una foto. Baten sus alas hasta 400 veces por minuto, así que cuando uno ve una fotografía de un frailecillo en vuelo, hay que felicitar al fotógrafo. Cuando desde el barco los ves sobre el agua, aquí si que escapan rápidamente, no te puedes acercar mucho, alzan el vuelo torpemente sobre el agua, dando pasos rápidos sobre la misma y con la sensación de que no van a ser capaces de salir volando. Es bastante cómico diría yo. Otra opción de escapatoria es la de sumergirse bajo el agua, con un glup! ya no me ves.
Pero si de lugar recomendable para verlos hablamos, y no sólo frailecillos, sino todo tipo de aves es en Latrabjarg. El punto más al oeste, no de Islandia, sino de todo Europa, en los fiordos occidentales. Un acantilado de unos 14 Km que te dejará sin habla, una caída de unos 400 m en vertical repleta de aves, allí anidan miles de aves y es un continuo ir y venir de pájaros, de griterío constante. En la parte superior del acantilado la hierba lo cubre y aquí al borde, están mis admirados frailecillos. Al final el objetivo se cumplió con creces.















24 de julio de 2015

Animales por Islandia


gaviota groenlandesa
El espectáculo de la naturaleza en islandia se completa con la fauna que puedes observar en el recorrido por la isla. En junio muchas aves están en pleno proceso de cría, muchas anidando o preparando los nidos, otras ya están al cuidado de sus polluelos. Como muestra están están estas fotografías y dejaré para otra entrada al blog a mis queridos frailecillos.
Algo que me sorprendió fue ver la gran cantidad de eider común que había en la costa, por miles. También fue una sorpresa ver a aves que ya conocía pero en otros hábitats, aquí siempre las he visto en zona de marisma como los ostreros o los correlimos, pero allí simplemente estaban en los campos, al borde de las carreteras, también en el agua. El comportamiento de las agachadizas y el zumbido en el aire era muy curioso, parecían murcielaguillos.
Las gaviotas, como siempre, resultaban difíciles de distinguir para mi. El comportamiento de los charranes árticos, tan hiperprotectores en sus zonas de cría era incluso amenazante si te acercabas demasiado, te picaban en la cabeza con grandes gritos (gracias que llevaba gorro) además de proyectarte sus deyecciones. Lo mejor era escapar. Los campos estaban llenos de cisnes y los había incluso en zonas del interior, completamente heladas, también los chorlitos dorados se veían en los campos o en la nieve. Era la primera vez que veía lagópodos, era grande el mimetismo que mostraban con el entorno, pero si detectabas alguno te dejaban acercar sin asustarse demasiado. 
En cualquier lugar que hubiera una cascada cerca de la costa, o en los perfiles de los acantilados estaba lleno de fúlmares boreales anidando en parejas cubriendo todas las rocas, como puntos blancos sobre las paredes. Era impresionante la cantidad de aves que anidaban en los acantilados, fúlmares, gaviotas tridáctilas, araos, alcas, apenas tenían sitio para hacer los nidos, pero allí estaban, juntas, ruidosas, volando de un lado a otro. Aves que solo acuden a tierra para reproducirse.

charrán artico
ostrero euroasiático
ostrero euroasiático
ansares comunes

gaviota groenlandesa

eider común

renos islandeses

renos islandeses

chorlito dorado europeo

ballena azul

ballena azul

ballena azul

ballena azul

pato arlequín

zorzal alirrojo

ansar común

cisne cantor

cisne cantor

focas

correlimos común

agachadiza

buho campestre

agachadiza

eider común

arao aliblanco

serreta mediana

fulmar

cormorán moñudo

hembra de eider con polluelos

colimbo chico

cisne cantor

pato arlequín

ostrero euroasiático y archibebe común

colimbo grande

foca

chorlitejo

lagópodo alpino

archibebe común

arao común

gaviota tridáctila

alca común

lagópodo alpino hembra
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