13 de febrero de 2009

Arte o Vandalismo. Grafos en cuestión

13 febrero 2009
Cuando recorro el bosque sobre todo me gusta mirar lo que encuentro a mi alrededor, disfruto de lo que me ofrece la naturaleza, de los árboles, de las plantas, del aroma, de los insectos, de las piedras, del musgo, haya flores o haya espinas, haya arañas, cardos, culebras o lo que sea, todo está integrado y todo forma parte de un conjunto, todo tiene su razón de ser. Mi ojo lo ve así, pero me consta que mucha otra gente, cuando hace el mismo recorrido, todo le es molesto, le sobra la abeja, la salamandra, las espinas, le es trabajoso andar por un terreno pedregoso, o con cuestas y para esa gente un porcentaje elevado del entorno sobra.
Lo mismo diría yo con el grafiti, es arte, es vandalismo o es suciedad, pues yo diría en este caso también que depende de la mirada. Hay miradas y miradas.
Hoy he leído la noticia sobre las declaraciones de la Delegada de Medio Ambiente en Madrid, Ana Botella, respecto a los graffitis.
“Los madrileños deben “chivarse” a la Policía cuando ven a un grafitero"... "Los grafitis no sólo afean la ciudad sino que generan, además, un coste absurdo que pagan los madrileños con sus impuestos: nada más y nada menos que seis millones de euros"... "Queremos que los grafitis vayan desapareciendo poco a poco porque no son arte, sino una lacra social. El Ayuntamiento se gasta mil millones de las antiguas pesetas todos los años en limpiar grafitis, con los que podríamos hacer seis escuelas infantiles. La libertad del grafitero termina donde empieza la libertad del dueño de la fachada pintada",...ETC
Que decir ante estas declaraciones, muchos municipios gastan mucho dinero en limpieza de fachadas y no dudo de que algunas de estas manifestaciones estén alejadas del arte, pero yo creo que habrá , como en todo, un término medio. Entre los grafitis hay verdaderas obras de arte, que nada tienen que envidiar a las expuestas en muchos museos, hay una cultura grafitera que parece respetuosa, muchos de ellos realizan sus obras en sitios incluso con el permiso de los dueños, no hay más que ver que en muchos municipios lo que empezó siendo pintadas callejeras, que primero se limpiaban, luego se toleraban y ahora esos pintores son contratados incluso por los mismos ayuntamientos para decorar obras públicas. Los departamentos de cultura de muchos municipios organizan concursos de grafiti y se enseña a los niños a manejar los sprays. En Jerez, un muralista y educador social reconduce a los jóvenes a hacer grafiti de mural y evitar el gasto en limpieza, incluso muchos jóvenes acuden a escuelas de arte tras la experiencia. Todo esto quiere decir algo. Pensemos un poco.
La cuestión no parece estar en decidir si un grafiti o pintada es arte o delito, sino en combatir a los delincuentes y prestar espacio a los artistas. Es una cuestión estética cuya decisión final no debería dejarse al arbitrio de cualquiera.
Ya en 2008 se intentó ofrecer en Madrid zonas con murales para hacer grafitis y poder expresarse, pero se convirtió en batalla política entre los impulsores de la idea y los detractores, como siempre una idea buena al final queda en nada por asuntos políticos partidistas. A la señora Botella igual le pasa lo que en 1992 ocurrió en Francia, un grupo de los Éclaireurs de France –los boy scouts franceses–, mientras limpiaban las paredes de la gruta de Mayrières, borraron algunas de las pinturas rupestres de bisontes que algún vándalo pintarrajeó allí hace 15.000 años.
No supieron distinguirlas.

2 comentarios:

  1. Madre mía, lo que hay que oir!!Y que personas así estén en cargos de responsabilidad en este pais. Es increible.
    Hace una año nos trasladaron a un recinto empresarial, con todos lo edificios de cristal, lago y partque artificial, y demás moderneces.
    Sabes lo que llevan gastado en arreglar el estanque? el "jardín"? El muro que lo rodea cuantas losas se han caído y vuelto a poner? Cuanto se gastan en mantener limpios esos cristales? y más y más y más....
    Eso sí, la infraestructura de entradas y salidas de vehículos al polígono es la misma que hace 30 años. Imagina!!
    Y se preocupan de unos grafitis!!!
    Que no se pinte ella la cara!
    Me indignan estas cosas!!
    Un besote

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  2. Los politicos no se han enterado que la solución siempre está en la educación... Deberían de montar las escuelas infantiles y más guarderías públicas...Las calles dejarán de ser pintadas cutremente con educación y valorando el graftti como merece, se darán cuenta que descendera el número de pintadas shungas. Eso sí, las reivindicaciones políticas y sociales existirán siempre... pero eso es problema del político, no de la sociedad ni del grafittero. Si se dedicarán con dignidad y honestidad a cumplir con su trabajo, habría menos pintadas de protesta... pero a base de represión sólo conseguirán mayor respuesta del pueblo, y las pintadas es una herramienta más.

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