25 de enero de 2014

Hacia atrás

simetría
Acuarela
24 x 32 * papel Fabriano 200 g/m2
Mirando hacia atrás entre las acuarelas encontré ésta que me hizo gracia.


18 de enero de 2014

Linograbado o linocut

prueba de color
Aún recuerdo mi primer linograbado, tendría 10 años, cursando un primero de bachiller de aquellos años 60 en Burgos, en un instituto “femenino” ya que no se mezclaban los géneros, ciudad de curas y militares como se decía entonces. Recuerdo a una profesora que quizá fuera recién licenciada en Bellas Artes y que trajo nuevas ideas al centro. Hicimos muchas cosas de estímulo de creatividad y entre ellas se trabajó el linóleo. Solo me acuerdo que el linograbado que hice de una joven acariciando un perro detrás de una ventana, estuvo debidamente enmarcado y colgado en los pasillos del Instituto hasta que hice el COU y fui a la Universidad.

plancha de linoleo tallada

primera prueba sin tórculo
Quizá el gusanillo del grabado me vino de entonces, o simplemente es mi curiosidad.
prueba con color y algún toque de acuarela

El linóleo fue patentado por el británico Frederick Walton en 1860 y se utilizó por primera vez por los artistas de Die Brücke en Alemania entre 1905-13. Aunque parezca una técnica que se usa mucho con escolares y como algo menor, y no se vea suficientemente en estudios universitarios, trabajaron con esta técnica artistas de la talla de Picasso o Matisse.
prueba de color
En esta incursión he trabajado una plancha de linóleo de 33 x 25 con un motivo de robles en una dehesa. Lo primero que hay que tener en cuenta es que la imagen final es un reflejo de la que trabajas, por lo que el dibujo en la plancha debe estar invertido del real, como visto a través de un espejo. Hay que trabajar a fondo cada línea y siempre teniendo en cuenta que lo que vas vaciando, es lo que quedará en blanco. Es un trabajo de tallado largo y minucioso con las gubias en forma de V o de U, haciendo presión. En mi caso los dedos, sobre todo el índice, los he tenido durante bastante tiempo adormecidos.

error por movimiento de la plancha
Como este método es de los denominados estampación en relieve, la tinta se deposita en las zonas altas, no talladas y lo blanco será lo que se ha tallado o vaciado de material. A veces resulta dificultoso para la mente estar todo el rato pensando en que lo que dibujas o tallas no se va a ver y te obliga a hacer bastante ejercicio mental, de cómo va a quedar el resultado final. No es igual que en otros métodos como la estampación en hueco (punta seca, aguafuerte,…) ya que lo que dibujas en la plancha, será lo que quede entintado y pase al papel.
prueba de color 
Para estamparlo en papel conviene hacer un registro exacto de los bordes de la plancha, posición y tamaño del papel a grabar. Hay que hacer muchas pruebas para obtener un resultado aceptable, de color, de presión, a nada que se mueva la plancha, el error salta a la vista y una gran delicadeza en la limpieza, ya que las tintas calcográficas que se emplean parece que tuvieran querencia por mancharlo todo.
prueba de color y de gofrado


11 de enero de 2014

Una mirada a la medina de Marrakech

La ciudad de Marrakech se me antojaba muy lejana, una ciudad de la que había oído hablar en más de una ocasión, pero a la cual yo apenas había prestado mucha atención. Quizá es que pensaba que no iba a ir nunca a visitarla.
tienda de especias

Ha sido una breve visita a la ciudad y quizá de todo ello lo que más me ha impresionado ha sido su medina.


Marrakech tiene el sobrenombre de ciudad roja y no es de extrañar, porque absolutamente todo tiene ese mismo tono rosa rojizo predominante, seguramente será el pigmento característico de la zona y que se ha usado tradicionalmente para pintar las fachadas, pero una leyenda bereber dice que cuando la Koutoubia (la mezquita con mayúsculas de la ciudad, que se ve de todas partes) fue construida, en el corazón de la ciudad brotó tanta sangre que las paredes, las casa y las calles absorbieron el color.


Zoco




Las viejas murallas de la medina llegan a medir 19 km, con 202 torres cuadradas y 9 puertas, están construidas de adobe y datan del año 1132 Y allí dentro, discurre la vida, calles y callejuelas y callejones sin salida, tiendas, y zocos, y zocos añadidos a más zocos, y gente por todas partes en un ir y venir. Cada esquina es igual a la anterior, alguien se te acerca intentando ayudar por una propina, se te ve en la cara que pone “turista perdido”. Entre las calles más estrechas y sobre todo en los zocos, tiene unos techados hechos con maderas sin unir que no dejan pasar toda la luz, pero si oscurecen bastante, de tal modo que vas por la calle entre tiendas, pero a cubierto, será para evitar los rigores del verano marroquí. En la medina no hay aceras, en algunos sitios ni preparado el suelo, solo suelo virgen pisado por la gente, solamente en algunas zonas puede entrar algún coche, las menos. Muchas calles son tan estrechas que apenas entra un carro tirado por animal o persona, las motos, las bicis pasan rápidamente junto a ti, con prisa y a pesar de todo no sufres ningún accidente, te arrimas a la pared cuando te pitan o te dicen “perdón” en francés y ya está. Dentro de la medina parece no haber normas de tráfico, el casco motero uno se lo pone cuando atraviesa cualquiera de sus puertas, allí donde las calles ya están asfaltadas y rigen “algunas” normas de circulación.





Merecen especial atención el barrio de curtidores al norte de la medina, donde se trabajan  y se tiñen todas las pieles, de camello o de cabra y donde se trabaja en condiciones ciertamente duras para elaborar todos los productos de cuero, bolsos, cirnturones, pufs, babuchas,...etc. que se venden por todas partes. Por supuesto que la visita a estos lugares, de olores muy penetrantes, la has de hacer llevado por algún guardián, que te saldrá al camino haciendo de guía a cambio de unos cuantos dirhams y que te proporcionará un ramito de menta para atenuar el intenso olor.
diferentes pozas en el barrio de curtidores
Pelando una piel de camello


Del entramado de calles hacia el centro-sur de la medina, que de seguro te pierdes, no una sino cien veces, sales a la plaza que es patrimonio oral e inmaterial de la Humanidad por la Unesco, Jemnaa el Fnaa, es la plaza por excelencia, es el punto de reunión de la ciudad; la enorme plaza situada en la Medina se convierte en uno de los mas imponentes espectáculos del mundo. Es un lugar de frenética actividad, que a lo largo del día va variando. No hay minuto para el descanso. Su nombre significa literalmente “asamblea de muertos” haciendo referencia a tiempos antiguos donde se mostraban las cabezas de los ajusticiados.
encantadores de serpientes

Allí hay de todo, yo no llegué a ver todo lo que hay y otros han visto, porque es demasiado, incluso agobiante a veces, y tampoco puedes fotografiar casi nada, bien te lo indican incluso en el riad donde me alojé, que no era conveniente hacer fotos a la gente en general y en particular en la plaza, sí a cambio de propina si te dan permiso. Pero si vi por la mañana a los encantadores de serpientes, a los domadores de monos, a las que te pintan con henna, a montones de puestos de zumos de naranja, cada uno con su numeración, a gente vendiendo en el suelo las cosas más diversas, aceites de argan, piedras aromatizadas, cestos y cestas, especias, objetos diversos multicolores, a gente haciendo equilibrismos. A medida que discurre el día, el mercado va cambiando, al atardecer se instalan los puestos de comida, el olor y el humo se hacen patentes según te acercas, todos con su número, como los de las naranjas, que te ofrecen mucha variedad de comida bereber y marroquí, carnes, pescados, despojos, cocinada allí mismo en vivo y en directo, te intentan captar con el idioma, el fútbol, de todo saben para que te acerques a consumir a su chiringuito, p. ej. el 101 de Hassan, acuérdate, vuelve luego, buena comida. En otras zonas de la plaza, con apenas una pequeña luz, puede haber diferentes corros, los contadores de historias, los que tocan instrumentos, los que a través de juegos de habilidad te ilusionan con conseguir algo, como pescar una botella de coca cola, o un paquete de tabaco, mil y un corros de gente como las mil y una noches.
Placa conmemorativa otorgada por la Unesco


puestos de comida en plaza Jemnaa el Fnaa



plaza Jemnaa el Fnaa






muralla de la medina


Y en medio de todo, de repente la llamada a la oración que realiza el muecín desde el minarete de la mezquita en cada uno de los cinco momentos del día reglamentados.




3 de enero de 2014

De urban sketcher por Marrakech

Maceta en La maison de la phothographie. Medina en Marrakech

Unos pocos días caminando por la ciudad roja te transportan a otro mundo, a otra dimensión. Esta ciudad africana de nombre "tierra de dios" en árabe y en castellano antiguo Marruecos, patrimonio de la humanidad, está  a pocas horas de vuelo desde Madrid o Euskadi, pero a muchas horas de nuestro devenir cotidiano. A veces difícil de entender, otras veces fascinante, te obliga a no pasar indiferente, a hacerte preguntas por sus contrastes, a comprender lo incomprensible. Momentos de perderte en la Medina, de perderte en los zocos, de no dar a basto con la mirada a tanto objeto, tanto color, tanta gente variada. Desde encantadores de serpientes, aguadores o cuenta cuentos, a niños sonriendo y jugando al fútbol en cualquier callejón de la medina.  Sin aceras, intentando no ser atropellada por cualquier medio de locomoción usado por el humano, sea a pie, asno, moto, bici o coche. Sólo en algunos momentos de relax y de parón pude dibujar algo.


Callejón sin salida de la medina. Marrakech


Vista de Marrakech desde una terraza, al fondo los Atlas
Norte de la Medina de Marrakech

Maceta en el Jardin Majorelle de la Fundación Yves Saint Laurent
Rincón en Jardin Majorelle
Terraza exterior del Grand Café de la Poste. Barrio Gueliz. Marrakech



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