19 de mayo de 2009

El cuco llega en primavera

19 mayo 2009 Siempre he pensado que el cuco es un pájaro difícil de ver, a nada que te escapas al monte lo oyes enseguida, muy cercano o en la lejanía, pero averigua dónde para. Por aquí en Euskadi existe la costumbre de que cuando se oye al cuco hay que hacer sonar unas monedas en el bolsillo, para tener una año bueno en lo económico (hay que ser precavido y llevarlas por si acaso cuando sales al monte en primavera). Si no, será un año menos bondadoso.

Cuco común

Cuco común comiendo orugas

El cuco (Cuculus canorus) es un ave muy singular. Viene hacia el mes de abril desde Africa, que es donde pasa los inviernos y con objeto de reproducirse emplea maniobras que a mi me recuerdan a muchas actitudes en los humanos, y que además generalmente son reprobables.
Es capaz de no criar a su prole, la hembra del cuco se encarga de depositar los huevos en los nidos de otras especies para que sean ellos quienes críen a sus hijos, como padres adoptivos. Es tan lista esta especie que en la época de cría vigila los nidos de los otros pájaros (como verderones, carriceros, petirrojos, bisbitas,…hasta 30 especies diferentes) y cuando ve el momento oportuno deposita un huevo en dicho nido. Este huevo incluso es mimetizado imitando al de la especie que parasita. Así lo hace unas 8 o 10 veces, que es la puesta que puede llegar a hacer. Aquí ya se desentiende como madre, será la madre adoptiva quien críe al nuevo cuco.
Cuco común posado en cable
Pero ahí no queda la cosa, sino que como la comida será un factor limitante, el nuevo cuco se encarga de deshacerse de sus hermanos adoptivos echando fuera del nido a los otros polluelos o a los huevos todavía no nacidos y quedándose él solo a menudo como único superviviente. Resulta curioso ver cómo un pájaro la mitad de tamaño que el polluelo cuco alimenta al que cree su hijo biológico.

Cuco en típica posición vigilante

Los padres cucos nunca llegan a ver a sus hijos y parece que no les importa. En los humanos esta actitud podría llegar a ser de psiquiatra, culpabilidades, padres biológicos, madres de alquiler, hijos adoptados, sometimiento al hermano, Cain y Abel, fraticidio. Lo curioso de todo es que la naturaleza es sabia y al final el polluelo cuco cuando crece sabe muy bien dónde dirigirse en la migración del próximo invierno. Incluso sirve de aprendizaje a la especie invadida, que también se hace más escrupulosa en diferenciar los huevos propios del ajeno, puesto que pensándolo bien los progenitores que se han quedado sin hijos por un polluelo cuco, no transmitirán a sus herederos (al no existir) el no haber sabido diferenciar unos huevos de otros, mientras que los que sí sobreviven lo llevarán en su herencia genética y tal vez en la próxima puesta de huevos echarán fuera el del cuco. Es un juego evolutivo que se produce de generación a generación.

Orugas de las que se alimenta el cuco

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