23 de abril de 2011

Variación sobre flor blanca

Salí a pasear por el campo, el cielo amenazaba tormenta, es lo propio del mes de abril me dije. Por si acaso me calcé botas, chubasquero y paraguas. El cielo iba cambiando de color a medida que yo caminaba, sobre mí cabeza me iba invadiendo el color gris payne de mi paleta de acuarela. Al poco, cuando no había recorrido ni quinientos metros de sendero, cayó el anunciado aguacero.
Quizá se refugiaron los pájaros, quizá las personas ni se atrevieron a salir, a lo lejos corrían dos corzos, inalcanzables ya a la vista. Unos perros alarmados me salieron al encuentro, como si yo fuera amiga de lo ajeno. Me alejé, subí una pequeña elevación en el camino sembrado de cereal, me salieron otros perros.
Éstos parecían abandonados, eran cuatro, dos de ellos mastines y los otros de los apodados "sinraza", no dejaban de ladrarme, y según los miraba más veía que no llevaban ni collar, ni parecían tener dueño. ¿Se habrían asilvestrado y formado una singular familia?
 
Seguí caminando desviándome un poco de donde se encontraban, tan perdidos en el medio de la nada, al abrigo de la elevación con una inmejorable vista de puesto de vigilancia.
La lluvia dejó paso al claro, y éste al sol y al arco iris. El arco iris se iba posando sobre el campo de cereal, sin atraparlo. Tan pronto estaba aquí, como allí. Luego ya se esfumó como había venido.
El camino era puro barro, por ésta y otra lluvia acumulada en estos días. Las pocas florecillas primaverales lucían aplastadas por la lluvia y yo simplemente me fijé en una de color muy blanco.
 Y le quise dar lo que el arco iris le negó en ese momento.




 
 


 
 

2 comentarios:

  1. super original............me ha encantado..........tanto como el relato........un saludo

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