30 de junio de 2013

Esculturas de Lizaso en Leioa

Esférica
Hasta el 30 de junio  el escultor Jesús Lizaso ha tenido expuestas en Ondiztorre de Leioa, una serie de esculturas en bronce bajo el título de Figuraciones, obras de la década de los 90 principalmente en bronce representando esas figuras de extremidades grandiosas que lo han caracterizado en esta época. Muchas de ellas a modo de estudios y maquetas para posteriores obras más grandes. 
Ondiztorre
Ondiztorre es un espacio recién restaurado situado en el Barrio de Ondiz de Leioa, y muy cercano a la ermita de Ondiz. En la zona que rodea a la torre se encuentra instalada la escultura  de Lizaso titulada "esférica" cabecera de este post.
Me acerqué a ver esta muestra, porque en fechas recientes, en febrero, había contemplado con asombro otra exposición en Leioa de Lizaso bajo el título Ortotropías. Nada que ver una con otra, sin embargo, obras del mismo autor, que se encuentra en continuo proceso de creación y diálogo con la materia.
Adjunto imágenes de la muestra de Ortotropías, y no de Figuraciones, ya que  no he podido tomar imágenes en el recinto.  Si se desea conocer más sobre el artista aquí su web.
 











26 de junio de 2013

La esencia del dibujo


dibujo colaborativo
Siempre me recuerdo de muy niña dibujando, dibujaba en cualquier sitio y sin que fuera reñida por ello, incluidas las paredes de aquella casa tan grande en la que vivíamos. Quizás por ello, para no reprender mi vena creativa, me regalaron un enorme libro de “debe-haber” en el que pude contar con lapicero en mano todo lo que por aquella cabeza infantil transcurría.  No sé qué pasaría con aquel libro, ni con los que le sucedieron, ni con los blocs de “Senator” que dibujé en mis tiempos de Instituto, todavía conservo algún cuaderno de ciencias naturales de aquella época y hoy lo miro con asombro, pero a pesar de los años, sigo teniendo esa necesidad interior de dibujar.

objetos de dibujo naturales
Vivero Creativo en Bilbao

El día 8 de junio se organizó en Bilbao, en el espacio de Vivero Creativo, un taller de dibujo ofrecido por Eduardo Alvarado, el pintor deHierro.  Cuando vi que venía a Bilbao no dudé ni un solo momento en apuntarme,  sin saber muy bien en qué consistiría la experiencia. Como el mismo indicó se trataba de dar una vuelta de tuerca al concepto de dibujar.
Dibujo colaborativo

Dibujo colaborativo

Extrayendo nuevos dibujos sobre uno previo anterior


El caso es que el taller se convirtió en toda una experiencia para mi, algo que desde entonces me está haciendo reflexionar mucho.  Las primeras palabras de Eduardo se refirieron a la búsqueda de algo verdadero, que la esencia del dibujo es la búsqueda de una verdad.  El hecho de dibujar, es tratar de entender algo. Pura filosofía. Cada día, cada persona en sus recorridos cotidianos, es como si dibujara, con cada paso traza una línea imaginaria, que es diferente de la que marca otra persona. Si hiciéramos un track con el GPS de estos recorridos, veríamos que cada persona dibuja diferente, y de este modo uno sin darse cuenta va dibujando su vida.  Puede ser una maraña o algo muy liviano. Pensar en esto, es algo que trasciende y le hace a uno meditar.
Dibujos colaborativos
Extrayendo partes de un dibujo para realizar otros nuevos
Nuevos dibujos que surgen sobre otros previos anteriores



Dibujo realizado por todos los componentes con resultado de nueva composición


El hombre primitivo de las cavernas, cuando empezó a hacer unos simples trazos en las paredes de la cueva, tomó conciencia de sí mismo, se enfrentó consigo mismo y a su entorno y quiso entenderlo. En el  taller, se hizo hincapié en buscar la esencia del dibujo, de dibujar del natural, la iluminación, la distancia,  de que un dibujo no tiene que por qué estar terminado y que se puede continuar, bien por uno mismo o por otros, transformándose, incluso con los años. Y pensar que en una hoja en blanco, están todos los dibujos existentes en el cosmos, sólo hay que sacarlos con decisión. No se trataba de un taller de realización de dibujos con cierto virtuosismo, sino de buscar la esencia en lo que uno hace y reflexionar, antes de ejecutar con el lápiz. Por eso, alguna de las prácticas que se hicieron ese día, requerían alguna dosis de valentía, porque obligaban a tomar decisiones, que podrían ser incómodas o no, y que posteriormente requerían un cierto análisis.

Dibujo individual  acometido con diferentes distancias

Extracción de dibujos para realización de unos nuevos


También tuvimos la agradable sorpresa de contar con la visita de Juankar Cardesín quien aportó numerosos y valientes puntos de vista acerca de este mundo del arte, que me añadieron aún más motivos para la reflexión.

Realización de un dibujo por Eduardo



Gracias por esta experiencia inolvidable de la mano de estas grandes personas y grandes artistas. De entre otras muchas frases me quedaré con la de “construir la obra, es construirse a sí mismo,.. allí aparecen los miedos, los prejuicios, las inseguridades,… es la vida a través del arte”.

18 de junio de 2013

9 de junio de 2013

Esperando a los osos en Muniellos

Bosque cerca de Muniellos


Entre las olvidadas montañas de Occidente a la sombra de los Picos de Europa, se ha conservado el mejor bosque atlántico de toda España, la mayor extensión de roble albar de la Península y una de las mayores de Europa. Muniellos, en Asturias, es un recuerdo de lo que fueron nuestros bosques en el pasado. Y si se ha conservado así es por lo abrupto de su relieve y por la poca gente que vive por allí.


Este lugar, reserva de la biosfera es inaccesible y poder visitarlo es bastante difícil, ya que sólo se admiten 20 personas al día por rigurosa petición previa, mínima de quince días de antelación. Si el objetivo es ese, no queda otra que programarlo con tiempo. Internarse en su interior ofrecerá una visión especial sin duda.

En este lugar es donde se encuentra la mayor parte de la población cantábrica de oso pardo (Ursus arctos), se estima que por estos montes se localizan como unos 180 osos y existe la posibilidad de ir a observarlos en las inmediaciones de Muniellos.


Así que con esta expectativa de bosque encantado, de osos, de naturaleza salvaje nos fuimos a finales de mayo a ver osos.

Nos alojamos en una casa rural del municipio de Degaña, y el paisaje y las aldeas que iba viendo por el camino para llegar allí, me indicaban que me acercaba a otro mundo muy diferente de aquel en el que habito, de la ciudad y su aceleramiento, el bullicio, las luces, me acercaba a otro lugar donde se respira la calma, la humedad, incluso se escucha el silencio. Apenas cuatro luces que iluminan las aldeas.

La mañana del sábado comienza la espera del oso, sobre las 7 de la mañana, al llegar al lugar donde nos han dicho, ya había allí una persona con su telescopio, hacía un frío terrible, una humedad importante. Uno no puede entrar en calor al estar quieto con los prismáticos, así que yo anduve un poco por la zona tomando fotos. Poco a poco, fue viniendo más gente con sus equipos telescópicos, ya nos dimos cuenta de que la mejor opción para ver algo es el telescopio, pues la distancia, si aparecen los osos, es considerable. No apareció ningún oso después de 4 largas horas, pero la conexión con la gente fue total y aprendí un montón de cosas. Así que fuimos con más gente a buscar al oso a otro lugar. Aquí la montaña estaba aún más lejos y cuando los compañeros vieron un oso, yo con mis prismáticos ni siquiera lo distinguía, lo vi en su telescopio. Pero la espera aún seguía y quedamos al atardecer en otro lugar para seguir esperando.
Aquí hay un oso

Aprovechamos el intervalo de la comida para recorrer Muniellos por la ruta de los puertos, para obtener una visión general de este lugar. Al atardecer, una caminata de 30 minutos monte arriba, entre hayas y robles nos llevó a otro lugar de observación, allí había un grupo numeroso de gente. Durante toda la tarde que llevaban allí el oso no había aparecido, pero no pasaron 5 minutos cuando de repente alguien vio no uno, ni dos, sino tres osos. Apuntamos todos prismáticos, telescopios y seguimos la evolución de los animales, nunca hubiera pensado que un animal aparentemente torpe, corriera monte abajo como lo hizo. Un oso puede recorrer al día como unos 50 Km. Esta vez sí podía decir que había visto un oso de verdad, en su ambiente.
                                              



Al día siguiente hicimos la espera en el mismo lugar que el día anterior, pero no a las 7 de la mañana, sino un poco más tarde, esta vez apenas había gente, sólo una pareja que se había desplazado desde Oviedo, simplemente de excursión a ver si veían osos. Hacia los 12 de la mañana, cuando ya dábamos por perdido el día y nos disponíamos a marchar, de repente unos rebecos que teníamos enfrente en unas rocas, salieron corriendo alarmados, era señal inequívoca de que podía haber un oso cerca, y allí apareció. Seguimos sus evoluciones durante quizá unos 20 minutos hasta que se perdió en la espesura del bosque.

Rebeco











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